Introducción
La importancia que se debe tener alrededor de la hermenéutica es sumamente primordial para cualquier lector de las Escrituras; por tal motivo, este documento tiene la finalidad de exponer dichas importancias para la vida de todo creyente.
Naturaleza y composición de la Biblia
En primera instancia hay que recordar que la Biblia es una colección de escritos que los cristianos consideran singularmente inspirados y autoritativos. Asimismo, la Biblia es una recopilación de 66 libros más pequeños y puede dividirse en dos grandes secciones: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
Propósito y funciones de la revelación bíblica
En este marco, el propósito principal de la Biblia misma es la prueba de una de sus principales afirmaciones, es decir, que el Dios que hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos es un comunicador que se deleita en revelarse a los seres humanos rebeldes. Por lo cual cumple con ciertas funciones como lo son: convicción de pecado, corrección e instrucción, fecundidad espiritual, perseverancia, gozo y deleite y autoridad suprema en la doctrina y la conducta.
Autoría e inspiración: la doble autoría

Ahora bien, el dilema que surge acerca de quién escribió la Biblia ha sido debatido durante mucho tiempo; sin embargo, en este documento se exponen las realidades más veraces. Todo el que profesa ser “cristiano” estará de acuerdo en que las Escrituras son inspiradas. Cada palabra en la Biblia es la palabra de un autor humano consciente y, al mismo tiempo, la palabra exacta que Dios quiere para la revelación de sí mismo, denominado como “doble autoría”.
Veracidad de la Escritura: inerrancia e infalibilidad
En este contexto histórico y teológico, no es raro encontrar personas que afirman que la Biblia contiene errores. Hasta mediados del siglo XVII, esencialmente todas las personas que profesaban ser cristianas aceptaban que la Biblia era completamente veraz en todo lo que afirmaba. En los últimos 50 años, debido al aumento de los debates cristianos sobre la veracidad de la Escritura, se ha desarrollado un vocabulario para resumir varias afirmaciones acerca de la veracidad de la Biblia.
De este modo, la doctrina de la inerrancia —la afirmación de que las Escrituras son sin error— y la afirmación de que las Escrituras son infalibles sostienen que están libres de errores en las cuestiones de la teología o la fe. Sin embargo, es importante mencionar que hay ciertos textos que pueden ser difíciles de entender para el lector; para esto se aconseja lo siguiente: asegúrese de que está interactuando con textos reales, acérquese al texto bíblico confiando en él, ore acerca de un texto difícil y busque consejo cuando lidie con textos difíciles.
Transmisión textual y trabajo de los escribas
Por lo tanto, los antiguos rabinos judíos y los primeros escribas cristianos trabajaban, por lo general, con una gran precisión en el copiado de los textos bíblicos. Los escribas judíos siguieron sistemas detallados para contar las letras en los manuscritos y verificar las variantes accidentales. Inevitablemente, todos los manuscritos copiados a mano tienen algunas variaciones, pero se pone de manifiesto la precisión sorprendente en las copias más antiguas de nuestro Antiguo y Nuevo Testamento.
Definición y propósito de la hermenéutica
Entrando propiamente en el eje central del estudio acerca de la hermenéutica, se determina que este proceso de interpretación bíblica es importante porque los cristianos creemos en un solo Dios, un Ser trino (Padre, Hijo y Espíritu), que ha existido y existirá siempre. Interpretar un documento es expresar su significado a través del habla o de la escritura. En lo que se refiere a la Escritura, interpretar correctamente un texto es transmitir fielmente el significado del texto que el autor humano inspiró y comunicó, pero sin olvidar la intención divina.
Correcta e incorrecta interpretación de las Escrituras

Desde esta perspectiva, numerosos textos de la Biblia demuestran claramente que hay a la vez una manera correcta e incorrecta de entender las Escrituras (2 Pedro 3:16). El grito de la Reforma fue ¡Ad fontes! (“¡A las fuentes!”), con los reformadores protestantes llamando al pueblo a volver a la autoridad de la Biblia (Sola Scriptura). En este contexto, el enfoque del cuádruple significado de las Escrituras fue sometido a un examen más riguroso y crítico.
Principios para la interpretación bíblica
Asimismo, algunos de los principios fundamentales para una correcta interpretación de la Biblia son: acérquese a la Biblia en oración, lea la Biblia como un libro que nos lleva a Jesús, deje que las Escrituras interpreten las Escrituras, medite en la Biblia, acérquese a la Biblia con fe y obediencia, dése cuenta del género bíblico que está leyendo, preste atención al texto y lea la Biblia en comunidad.
Herramientas para la interpretación
Por consiguiente, las herramientas útiles que se pueden utilizar para la interpretación bíblica son: Biblias de estudio, concordancias (Strong), herramientas para el estudio de las palabras —como el Diccionario expositivo de las palabras del AT y NT de W. E. Vine o el Comentario al texto griego del NT de A. T. Robertson— y comentarios.
El autor como árbitro del significado y el contexto histórico
De tal manera que la teoría final de comunicación sostiene que el autor de un texto es el árbitro final de su significado. Por tanto, en todo lo posible, es importante estudiar el contexto histórico y los destinatarios originales de un documento con el fin de entender mejor la intención del autor y su propósito al escribir.
Unidad de significado del texto
Una pregunta que surge en la actualidad es si un texto puede tener más de un significado. A lo cual se responde que el autor tiene la intención de enseñar a sus lectores que Dios se complace cuando utilizamos balanzas exactas en las transacciones comerciales y, en consecuencia, los lectores deben utilizar este tipo de pesas. Del mismo modo, Dios está disgustado cuando utilizamos balanzas amañadas para engañar a los demás.
Iluminación del Espíritu Santo y condición del intérprete
Por lo tanto, para que se pueda entender de manera correcta es necesario que el Espíritu Santo ilumine al creyente, es decir, que dé al cristiano una mayor comprensión de los textos bíblicos. La mente y la voluntad humana están unidas en una interdependencia pecaminosa; el corazón humano es propenso al autoengaño, la distorsión, la maldad, la mentira y la propia justificación (Jer 17:9). La persona que no se somete a Dios inevitablemente distorsiona la enseñanza de la Biblia y/o su percepción de la realidad para racionalizar su comportamiento impío.
Centralidad cristológica del mensaje bíblico

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, se determina que el lector busque el mensaje principal de la Biblia, que es la persona y la obra salvadora de Jesucristo.
